"No hemos buscado honores... sino nuestros esfuerzos y fatigas han sido para proclamarles el evangelio de Dios, y trabajamos dìa y noche para no serles una carga".
(1ª Tesalonicenses 2:6-9).
El apóstol Pablo les explica a los creyentes que residen en Tesalònica que, las intenciones que han guardado para con ellos no es buscar "honores" de los hombres; que su entrega (ver los versos 7 y 8) ha sido por amor a ellos y para presentar el evangelio de Dios. Que el amor que les han llegado a tener es tan grande que aparte de prepararse para instruirlos a ellos, hasta han trabajado de dìa y de noche para no ser una "carga" económica para ellos.
Varias lecciones nos dejan èstos versos, la primera quizás es que cuando predicamos el evangelio no debemos poner los ojos en llegar a ser "famosos" (buscar honores); luego, que èste es un oficio que se debe hacer por "amor" y no por intereses económicos; y quizás otra lección sería que el grupo de personas que Dios nos ponga a pastorear deben de llegar a ser parte de nuestras continuas oraciones por el amor creciente al que lleva la relación en la caminata cristiana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario