"Hermanos amados de Dios, sabemos que èl los ha escogido".
(1ª Tesalonicenses 1:4).
Pablo, Silvano y Timoteo envían èsta carta a los "creyentes" en la ciudad de Tesalònica para afirmar la enseñanza de lo que Dios ha hecho en ellos (los creyentes). Habièndoles recordado que los mantienen en sus oraciones constantemente, y, la causa de ello, el hecho de que han dado buen testimonio de esa fe, ahora, les reafirma que están en donde están porque: "Dios los ha escogido". No somos los creyentes los que buscamos a Dios, es èl quien desde el principio de los siglos nos ha escogido a nosotros (vea Juan 15:16).
Y da la prueba de que así ha sido: "Porque nuestro evangelio les llegó no sòlo con palabras sino también con poder, es decir, con el Espíritu Santo y una profunda convicción". Ahora bien, aquí tenemos la famosa respuesta a las preguntas: ¿Quièn es salvo? ¿Fuè salvo fulano? ¿Serà salvo sutano? La respuesta es otra pregunta ¿Tuvo o tiene esa persona el poder de la manifestación del Espíritu Santo y una profunda convicción de su fe?
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