jueves, 23 de abril de 2015

El comportamiento.

"Dios y ustedes me son testigos de que nos comportamos con ustedes los creyentes en una forma santa, justa e irreprochable".
(1ª Tesalonicenses 2:10).

El apóstol Pablo hace énfasis en la forma en que debemos comportarnos, especialmente, cuando el Señor nos permite un lugar de privilegio. El llegar a ser servidores, líderes, o màs aùn, el pastor de la congregación, nos debiera obligar personalmente a comportarnos de una manera digna del cargo en el que fuimos puestos (esto no implica que cuando no estamos en lugares de privilegio no lo practiquemos).

Pablo recomienda: santidad, justicia e irreprochabilidad. Ahora bien, no confundamos santidad con hipocrecìa, con fariseísmo, la santidad es llevar una vida transparente delante de los demás y en privado. Cuando se refiere a la justicia no se refiere a la humana, que manda ojo por ojo y diente por diente, sino a la misericordiosa de Dios que perdona cuando el momento llega. Y, la irreprochabilidad es, según el contexto de versos anteriores no tener motivos ocultos para estar en ese puesto (vea los versos 2:3-5).

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