sábado, 18 de abril de 2015

Una gran lucha.

"Cobramos confianza en nuestro Dios y nos atrevimos a comunicarles el evangelio".
(1ª Tesalonicenses 2:2).

Es precioso predicar el evangelio, en lo personal nos gozamos de poder hacerlo luego de pasar horas escudriñando la palabra, y, encontrando detalles que por años habíamos pasado por alto. Nos emociona ver un versículo de otra forma distinta a como lo habíamos visto años atrás. Nos asombra el poder de Dios para darle otro significado a una frase o a una situación bíblica.

Pero, estamos conscientes y hemos vivido también la contraparte, lo que nos avisa el apóstol Pablo: hemos sufrido aflicciones, insultos y menosprecios por llevar el mensaje de Dios. No nos han tocado en la vida los extremos de sufrimientos físicos que le tocaran a Pablo y a los demás discípulos, pero hemos tenido que pagar un precio sentimental, emocional, económico y hasta de pèrdida humanas. Pero también creemos que eso tiene una recompensa eterna, por lo que nos anima a seguir adelante. 

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