Ayer alguien nos comentò con mucha extrañeza que còmo era posible que si su líder predicaba "la palabra de Dios", solamente porque predicaba la doctrina de paz, de poder y de prosperidad ellos ya estuvieran metidos en el infierno.
La respuesta la da la misma escritura no nosotros. El apóstol Pablo insistentemente dice en sus epístolas: "Màs si aùn los àngeles les hablaran de otro evangelio distinto al de Jesús sea llamado anatema" (Gálatas 1:8-9), cuando alguien no predicaba el evangelio de la Cruz. El apóstol Juan escribió años después: "estaban entre nosotros pero no eran de nosotros" (1ª de Juan 2:19), hablando de los anticristos. Salomòn había escrito siglos atrás: "De todo he visto fuera y dentro de la congregación" (Proverbios 5:14), hablando de lujuria sexual dentro de la congregaciòn.
Y finalmente para cerrar tan sòlo èstos ejemplos, Jesús le dijo a Pedro: "Apàrtate de mi satanàs" (Mateo 16:23), hablándole de que le estaba siendo de tropiezo, y pensando en los negocios de los hombres (doctrina de paz, poder y prosperidad) y no en los de Dios. Entendemos que es difícil creer que dentro de la congregación pueda haber alguien siendo de tropiezo, y màs difícil pensar que el tropiezo viene de nuestro líder pero no son pensamientos nuestros sino de Dios, y que por alguna muy buena razón èl permitió que así quedaran escritos.
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