miércoles, 22 de junio de 2016

Corrige al hijo.

"Corrige a tu hijo mientras aùn hay esperanzas; no te hagas cómplice de su muerte".
(Proverbios 19:18).

Està comprobado científicamente que el niño se forma en los primeros cinco o seis años, es la época en que los padres deben imprimir en el hijo un sistema de vida. Lastimosamente en nuestro medio latino, los problemas matrimoniales afloran mucho por la falta de educación. En otros lugares del mundo afloran por acomodamiento, o sea, por el egoísmo o egocentrismo en que las nuevas generaciones están creciendo.

Esa división en el matrimonio està afectando a nuestras generaciones, y hoy vemos, que hijos que ya debieran estar formados siguen aùn siendo hijos de faldas. Hoy vemos hijos de 30, 35 y hasta 40 años que ya tienen a sus hijos, pero que son dependientes de los padres o de otras personas. ¿Por què? Porque no fueron bien formados en sus primeros años de vida. La escritura nos enseña que: "Si instruimos al NIÑO en su camino, cuando fuere VIEJO, no se apartarà de èl". (Proverbios 22:6). Entonces, si hoy vemos hombres y mujeres que aùn dependen de los padres la respuesta es porque no fueron formados de niños. Y, el problema no sòlo es la "dependencia", sino las duras consecuencias que puede llegar a traer esa mala educación. El proverbio de hoy nos dice que: "podemos llegar a ser hasta los cómplices de su muerte". Otro verso nos enseña que: "El hijo necio, es pesadumbre de su padre, y amargura de su madre". Ahora bien, la pregunta del millón ¿cuàndo termina èsa esperanza? Cuando hay necedad. Cuando no hay reconocimiento del error. Cuando no se acepta, que no se hicieron bien las cosas.

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