"El iracundo tendrá que afrontar el castigo; el que intente disuadirlo aumentarà su enojo".
(Proverbios 19:19).
Iracundo, es una persona que es propensa a estallar muy pronto, con una cólera difícil de controlar. Algunas personas se enojan, se molestan, se irritan pero son controlables, en cambio se nos dice que el iracundo, o sea una persona propensa a llegar a la cólera, es mejor dejarla explotar pues si se trata de detenerla aumenta su ira.
Dios ofrece a sus hijos por medio del Espíritu Santo todo lo contrario. El Señor quiere darnos un espíritu apacible, un espíritu que dialogue, un espíritu que lleve tranquilidad a los ambientes a donde lleguemos. Dice la escritura que: "En donde està el Espíritu de Dios, hay paz". Eso quiere decir que si somos coléricos, iracundos, si reventamos pronto, o no tenemos el Espíritu de Dios, o, si lo tenemos hacemos que se aparte de nosotros. Muchas personas, como nosotros que tenemos el problema del carácter, sentimos la gran diferencia de lo que nos cuesta tener relación ìntima con Dios, luego de haber explotado. Al menos en lo personal, si no pedimos perdón, no podemos otra vez hincarnos y sentir esa paz que el mundo no nos puede dar, pero que sì se siente cuando estamos a solas con Dios. Sòlo pidiendo a Dios ayuda, podremos salir de èstos problemas. El puede, y èl quiere ayudarnos.
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