jueves, 16 de junio de 2016

La ira y el favor del rey.

"Rugido de león es la ira del rey; su favor es como rocìo sobre el pasto".
(Proverbios 19:12).

Hoy en dìa la figura del rey no es apreciada ni mucho menos temida como en otras épocas de la humanidad, pues los reinados están llegando a su fin.  Pero si nos adentramos en la historia podremos ver el poder, la autoridad, el dominio que era el estar en la posición del rey. Muchos llegaron a tener tanta capacidad de poder que se creyeron invencibles, se creyeron hasta dioses.

La escritura nos enseña que Cristo es el León de la Tribu de Judà, y cuando nos llama a que estemos bajo su cobertura, no lo hace solamente para esclavizarnos a las normas, los estatutos, las directrices de èl. Sino porque quiere darnos una paz que el mundo no conoce, lo que es para el hombre como rocìo sobre el pasto. También lo hace porque sabe perfectamente que el hombre será esclavo del bien o del mal. En otras palabras el hombre que no es esclavo de Dios lo será del pecado. Y ambas decisiones tienen un final, solamente que muy distinto. Por ello es que Dios envió a su único Hijo a que diera su preciosa sangre por pago de nuestros pecados, sabemos que es cuestión de fe, pero quienes la reciban y así mismo reciban a Cristo, serán esclavos de Dios y no del pecado. Hay un tiempo estipulado en la historia, el cual ningún hombre conoce, cuando Dios mostrarà su favor a sus esclavos, pero también mostrarà su ira en contra de los que no le creyeron. Y eso es, según nos narra la escritura, es como estar en contra del rugido del lèon.

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