lunes, 13 de junio de 2016

El testigo falso.

"El testigo falso no quedarà sin castigo; el que esparce mentiras no saldrá bien librado".
(Proverbios 19:5).

Es tan fácil acusar a una persona de haber cometido tal o cuàl acto, pero es tan difícil de probar. Por ello, en casi todas las naciones del mundo existe un principio en sus constituciones: "Todo mundo es inocente, hasta que se pruebe su culpabilidad". Nosotros los creyentes debiéramos evitar en todo lo que nos es posible, de señalar a nadie si no tenemos pleno conocimiento del caso.

La misma biblia nos enseña que: "En boca de dos o tres testigos sea confirmada toda palabra" (Mateo 18:16). Esto, para que no quede duda alguna en una acusación, pues la vida es lo mas preciado que tiene cualquier persona, y, no podemos mancillar o ayudar a cortar la vida de nadie sin una razón justificada. Quizás el caso màs ejemplar en èste sentido sea el de Judas como traidor y los dos testigos falsos en contra de nuestro Señor Jesucristo. Ciertamente estaba escrito que alguien tendría que entregarlo a la muerte para que la escritura se cumpliera, y que, al morir Cristo el Nuevo Pacto prometido por Dios Padre en Jeremías 31:31 se cumpliera, pues con la muerte del testador se hace efectivo el testamento. Así, el Nuevo Pacto iniciò pues en la cruz, dejando sin efecto el Antiguo Pacto (que era solamente el Pentateuco, no el Antiguo Testamento). Pues en el Pentateuco estaba la Ley, los otros son libros históricos y proféticos. 

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