jueves, 9 de junio de 2016

Los afanes.

"El afán sin conocimiento no vale nada; mucho yerra quien mucho corre".
(Proverbios 19:2).

En una ocasión una anciana que tenía el negocio de lecherìas, iba tarde a abrirla, la acompañaban sus
nietos, y por supuesto los nietos iban corriendo delante de ella y le gritaron: "Apurate que ya es tarde". Ella con toda parsimonia respondió: "Despacio, que tengo prisa; no me urge llegar... lo que me urge es llegar". Los seres humanos en muchos casos pensamos que el correr es lo que nos garantiza los buenos resultados, pero la experiencia nos muestra que no necesariamente es así.

La palabra de Dios dice: "No es del que corre, ni del que quiere, sino de quien Dios quiera tener misericordia". En otras palabras: "Dios tiene propósitos especiales para cada uno de sus hijos", y esos propósitos no los va a cumplir nadie màs que aquèl que està designado. Por ello, también recalca la escritura: "Por nada estèis afanados". Si entendemos bien, nada es la ausencia absoluta de elementos dentro de un conjunto, en èste caso dentro de los pensamientos y planes de Dios, lo que implica que un "ministerio" en el reino de Dios también es un elemento que està excluido dentro de "no os afanèis por nada". Si así fuera, es decir que, por un ministerio debiéramos de estar afanados, Dios nos abrìa dado la explicación de la excepción, como la hace Cristo mismo con el divorcio, por ejemplo. Vea Mateo 5:32 en donde Cristo dice que la excepción al divorcio en el matrimonio es:  Una infidelidad comprobada. En otro sentido, cuando somos designados a algo, debemos poner todo nuestro empeño, pero, debemos prepararnos. ¿Quièn construye una torre, dice la escritura, sin hacer cálculos antes? Lucas 14:28. Para no dejarla a medias y que todo el mundo se burle de èl.

No hay comentarios:

Publicar un comentario