martes, 21 de junio de 2016

¿Prestándolo dinero a Dios?

"Dar al pobre es hacerle un préstamo al Señor; Dios pagará esas buenas acciones".
(Probervios 19:17).

"No hay nada nuevo bajo el sol" dijo el sabio cuando escribió Eclesiastés. Y lo podemos comprobar ahora, dos mil novecientos años después de que lo escribiera. Hoy, el clamor de nuestros pueblos es el mismo: "Si los gobiernos nos se robaran tanto el dinero, tendríamos menos pobres". Nosotros como creyentes quisiéramos eso más que cualquier mortal, o al menos ese debiera de ser nuestro deseo.

Pero, por duro que nos parezca a creyentes o incrédulos, no es el plan perfecto de Dios. Cristo mismo nos dió una sentencia en Mateo 26:11. Lo acaban de ungir para su sepultura con un perfume muy costoso; uno de sus discípulos dice: "mejor hubiera sido vender ese perfume y dar el dinero a los pobres"; y Cristo responde con una "sentencia": "Pobres SIEMPRE tendréis entre vosotros". Nos hemos preguntado por qué Cristo hizo esa sentencia. Pues simplemente porque nos estaba dejando a TODOS (pues nadie es tan rico que no necesite algo, ni tan pobre que no pueda dar) la oportunidad de acercarnos a Dios y de ser, además de bendecidos prosperados por Dios. Pues cada vez que estiramos nuestro mano para ser brazos extendidos de Dios a nuestros prójimos, estamos propiciando la oportunidad de que Dios extienda su brazo hacia nosotros para abundancia. Imagínese usted que le hacemos un favor al presidente de la república, la gratitud que tendría para con nosotros. Cuánto más no la tendrá Dios si hacemos algo por uno de esos sus pequeñitos dice la escritura.


No hay comentarios:

Publicar un comentario