"El hijo necio es la ruina del padre; pero la mujer pendenciera es gotera continua".
(Proverbios 19:13).
Todo ser humano que quiere algo mejor para su mañana, madruga, corre, inventa, re-inventa, lucha incesantemente para conseguir lo que tanto ha anhelado. No podemos esperar que los sueños se realicen si tan sòlo los dejamos en sueños. Pero hay dos elementos que nos dicen las escrituras que son un estorbo para que esos sueños se hagan realidad: Uno, el tener un hijo necio; y dos, el tener una mujer pendenciera (peleonera).
Toda labor que el hombre desea hacer tiene que tener un ambiente agradable, cómodo, adecuado, y, cuando se tiene un hijo necio, aquèl al cual se le ayuda, se le tiende la mano, se le saca de una y otra situación, y aùn así no sale adelante, hace perder ese ambiente adecuado pues atrasa a la familia, es un estorbo que no permite que los demás vayan hacia adelante. Y como dice la escritura, hasta llega a causar la ruina de los padres. Es màs, aùn y cuando se decida dejarlo atrás, siempre, su legado será una vergüenza. ¿Por què? Pues porque la necedad es saber que algo està mal hecho y seguirlo haciendo a pesar del daño que cause.
En otro sentido, una mujer que lejos de ser dòcil, que lejos de ser condescendiente es peleonera, que todo lo discute, que todo lo cuestiona, que no obedece a los lineamientos de una familia, también se convierte en un estorbo, es, dice la escritura como gotera continua en el techo de la casa. No se puede llegar a una meta firme, si dos personas que caminan juntas no piensan igual, no actúan igual, no buscan es misma meta, si no unen sus fuerzas en el momento oportuno, pues también la escritura dice que: "Todo tiene su tiempo" (Eclesiastés 3:1). Solamente la comunión con Dios, la comunión con personas que buscan a Dios, el querer "depender" de Dios pueden hacer que se logren las metas.
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