"Con amor y verdad se perdona el pecado, y con temor del Señor se evita el mal".
(Proverbios 16:6).
En algunas congregaciones cristianas el dìa de hoy se ha cimentado una mala doctrina: "No te acerques al pecador". Estas congregaciones creen que si usted se sienta a la mesa con un pecador... se convierte en un pecador como ellos. Preguntamos: ¿Se convirtió Cristo en un usurero y un ladròn por sentarse a la mesa de Zaqueo? ¿Se convirtió Cristo en un fornicario por acercarse al pozo a platicar con la samaritana? ¿Se convirtió Cristo en un fariseo por sentarse a hablar con los fariseos mismos y con los religiosos? La respuesta en todas las preguntas es un rotundo NO. Porque el temor de Jehová lo libraba.
La escritura es clara al decirnos que no juzguemos a los de fuera, pues a ellos los va a juzgar Dios. ¿Còmo serìamos nosotros salvos hoy, si alguien no se hubiera acercado a nosotros porque èramos pecadores? Lo que la biblia nos dice es que nos acerquemos a ellos como se acercaron con nosotros los que nos ayudaron a salir del mundo del pecado: con amor y la verdad. Con quienes no debemos ni sentarnos a comer dice también la escritura es con los que "diciéndose hermanos", viven haciendo lo que hacen los pecadores (1ª Corintios 5:11). Esos si son peligrosos, pues tarde o temprano al juntarnos con ellos haremos lo mismo, pues su visión, sus metas, su propósito NO son los de Dios. El temor de Jehová es lo que librò a Cristo del mal; el temor de Jehová fue lo que librò a los discípulos para ganar el mundo, y, el temor de Jehová será nuestro salvoconducto para llevar almas arrepentidas a los pies de Cristo.
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