martes, 15 de marzo de 2016

La obra de Dios.

"Toda obra del Señor tiene un propósito; ¡Hasta el malvado fue hecho para el dìa del desastre!".
(Proverbios 16:4).

Toda obra que el hombre emprende tiene un propósito. ¿Cuànto màs no la tendría la obra de Dios? Dios, creamos o no creamos en èl, es el arquitecto del universo y del mundo; es el ingeniero del hombre; y es, el diseñador de todos los planes de los hombres. Por lo tanto, nada de lo que pensemos, hablemos o hagamos se escapa a sus propósitos, a su diseño. Hasta las personas que están sobre el mundo para hacer daño a otras, fueron propuestas por Dios para los tiempos específicos en que vivieron, viven y vivirán.

Un perverso Hitler no podía existir en los principios de la era cristiana, pues contando unos cuantos no podría llamarse genocidio; y no podría existir hoy, pues los mal llamados "Derechos Humanos" no le permitirían ese genocidio. Pero sì podía existir en tiempos en los cuales al mundo y a la religión le convenía hacerse los ciegos para que una raza desapareciera. Solamente olvidaron algo quienes volvieron sus ojos hacia el otro lado, esa raza, estaba protegida por el único Dios. Dios, en el cual un hìtler no creìa y al cual la religión ignoraba. ¿Por què? Porque así estaba establecido por los propósitos de Dios, y porque èl, hasta el malvado lo hizo para el dìa del desastre.

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