viernes, 4 de marzo de 2016

Una respuesta adecuada.

"Es muy grato dar la respuesta adecuada, y màs grato aùn cuando es oportuna".
(Proverbios 15:23).

En toda civilización antigua si algo se valoraba, situación que hoy està dejando de ser, era la vida y la experiencia de los ancianos. En nuestra familia hemos tenido la gran bendición de Dios de tener ancestros longevos, el màs jòven ha fallecido a los 86 años y los màs longevos pasados los 90. De ellos hemos aprendido que las respuestas deben ser oportunas. Ellos nos enseñaron que no hace falta ofender a la gente ni mucho menos golpearla, una respuesta puntual, o, en su defecto ignorar a la persona es suficiente para opacarla. Cristo afianzò ese pensamiento en los evangelios.

Dios no desea un pueblo agresivo sino amable y amoroso como lo ha sido èl con nosotros. Dios desea que conquistemos al mundo con el mismo amor que èl nos conquistò a nosotros. Ahora bien, de la misma manera que èl es un caballero y no forza a nadie a oìrlo, obedecerlo y seguirlo. Nosotros no debemos de forzar a nadie, vivamos un estilo de vida que agrade a Dios; si podemos, prediquemos su palabra sin discusión, controversia o polémica, pero no estamos obligados a convencer ni a obligar a nadie a que escuchen. Eso debe de ser voluntario. Cristo dijo: "Si en esa casa no te reciben ni oyen, sal de ella, y sacude el polvo de tus zapatos" (Mateo 10:14). Una respuesta amable o el silencio son muy eficaces.

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