lunes, 7 de marzo de 2016

El ambicioso.

"El ambicioso acarrea mal sobe su familia; el que aborrece el soborno vivirà".
(Proverbios 15:27).

La ambición, es el deseo intenso de poseer u obtener algo no importando los medios a los que haya que recurrir. La primera parte de ese pensamiento es dura, pues es estar en contra de los planes de Dios para nuestras vidas, el deseo intenso de querer tener algo. Pero la segunda parte es aùn peor pues es la que tiene al mundo en el extremo de desconfianza y violencia en el que actualmente se encuentra.

Por supuesto, que esa ambición no es nada nuevo, acaso leemos en la escritura de casos antiguos que terminaron hasta en correr de sangre porque Dios bendijo a un hermano y no lo hizo con el otro. El amor que nace realmente del corazón de Dios entre hermanos, entre seres humanos, es aquèl amor sacrificado que lo que menos està pensando es estar por encima de los otros. Aquèl corazón dolido, como el de Cristo, que cuando mira a otro sufriendo simplemente no soporta el estirar su mano para ayudarlo, y esto, lo màs rápidamente posible. Ese es un corazón que Dios no podrá aborrecer jamàs, pues no piensa ambiciosamente sino con el amor del Padre. El ambicioso, tarde o temprano trae verguenza para sì, y para los suyos; pero lo màs importante es que amarga y acorta sus días.

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