domingo, 13 de marzo de 2016

Correr tras el viento.

"¿Quièn sabe si èste será sabio o necio?
(Eclesiastés 2:18).

Salomòn, el hombre màs sabio que ha existido después de Nuestro Señor Jesucristo, meditando mientras escribìa en el libro de Eclesiastés, nos enseña: "Aborrecì también el haberme afanado tanto en èsta vida, pues el fruto de tanto afàn tendría que dejárselo a mi sucesor, y ¿quièn sabe si èste sería sabio o necio? y, repetidamente dice también èsta expresión: "Tanto afán, es correr tras el viento".

Se nos enseña que el hombre nace, crece, se reproduce y muere. Lastimosamente no se nos enseña que debe prepararse para después de la muerte. Quizás por ello es que invierte la mayoría de su tiempo en "reproducirse y mantener lo reproducido" hasta que se le vuelve un afán. Y, ese afán se vuelve una esclavitud que Salomòn denomina: "Vanidad de vanidades". Y, también en ese afán al hombre se le olvida que todo lo que amontona tendrá que dejárselo a alguien, sin saber a ciencia cierta, si ese alguien será sabio o necio con lo que no le ha costado.

Así, casi al final del libro nos enseña preciosas lecciones: ¡Anda, ve y come tu pan con alegría!, pues Dios se ha alegrado de tus obras (9:7). Ve, y goza la vida con la mujer de tu juventud (9:9). No ganan la carrera los màs veloces, ni ganan la batalla los màs valientes; también hay sabios que no tienen que comer, y abundan los inteligentes sin dinero, sino que a todos les llegan buenos y malos tiempos (9:11).. Quizás entonces el secreto de la sabiduría que nos enseña Salomòn es: "Disfruta, cuando sepas que Dios se ha agradado de tus obras".
                                                                                        

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