"El camino del perezoso està plagado de espinas; pero la senda del justo es como una calzada".
(Proverbios 15:19).
Dios tiene, puede y quiere bendecirnos y prosperarnos, pero, no podemos tomar èsta premisa como una doctrina y sentarnos a esperar que funcione. Los que nos decimos cristianos entendemos que nuestro Dios "tiene" con què bendecirnos y prosperarnos, porque sabemos que aunque la mente humana no lo entienda èl es dueño del mundo, del universo, del hombre y de toda posesión del hombre. Sabemos que Dios "puede" bendecirnos y prosperarnos, porque estudiando la historia vemos muchos ejemplos de que así ha sido para con quienes le oyen y obedecen. Y, por último entendemos también que "quiere" bendecirnos y prosperarnos, por cuanto es nuestro Padre.
Ahora bien, como decíamos en el inicio, no podemos sentarnos a esperar que eso funcione. Tampoco podemos estar hincados orando todo el dìa esperando que otros nos regalen lo que nos corresponde ganar como jefes de hogar, ambas actitudes serìan como "tomar el camino plagado de espinas", pues vamos a parar viviendo en limitaciones y escasez. Dios nos da los recursos para que esa bendición funcione, y, mientras no tomemos la iniciativa de actuar pues no llegarà. Dios nos ha "bendecido" desde el dìa en que le tomamos como padre, al menos eso nos dice el primer capìtulo de Efesios, pero nos "prosperarà" en la medida que trabajemos, seamos disciplinados, seamos ordenados, consultemos todas nuestras decisiones con èl, seamos personas dadivosas de corazón alegre, que cuando repartamos no lo hagamos con dolor ni con avaricia, mucho menos, con motivos ocultos, sino simplemente dar una parte de lo mucho que recibimos de èl todos los días... eso nos hará ir como por una calzada y amplia.
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