"El rey se complace en los labios honestos; aprecia a quien habla con la verdad".
(Proverbios 16:13).
Cuando pensamos en una persona honesta generalmente pensamos en alguien que es honrado, que no roba, y eso es cierto, pero el significado de honesto va màs allà. El diccionario define como una persona honesta a toda aquella que es confiable por el hecho de ser decente, decorosa, razonable, justa y proba en todo sentido.
De allì que, cuando pensamos en èste verso y reflexionamos en que el rey aquí es una parábola de Dios, nos damos cuenta que las personas que agradan a Dios son personas que viven aplicando a sus vidas todas esas cualidades que acabamos de mencionar. Así, vemos còmo todos los patriarcas, algunos de los reyes de Israel, los discípulos, Pablo, Bernabè, Tito, Filemón, y muchos de nuestros evangelistas contemporáneos han recibido la gracia de Dios por vivir bajo esas condiciones de disciplina. ¿Hemos soñado nosotros con tener la gracia de Dios para cumplir con el propósito de Dios para nuestra vida? Pues entonces hemos de vivir como vivieron los santos que nos han antecedido con honestidad completa.
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