martes, 8 de marzo de 2016

La oraciòn del justo.

"El Señor se mantiene lejos de los impíos, pero escucha las oraciones de los justos".
(Proverbios 15:29).

Generalmente el hombre que trata de vivir la vida con honestidad, con rectitud, honrando a Dios y a la gente, llega a creer en algún momento que no vale la pena vivir de esa manera porque mira a su vecino, a su jefe, o, a algún amigo o pariente que viviendo desordenadamente le va bien en la vida. No le falta nada, tiene y puede comprar todo lo que le place, viaja, y hasta derrocha.

Pero la escritura nos enseña que Dios a los justos sì quiere prosperarnos, pues bendecidos ya fuimos desde antes de nacer. Y alguien dirà ¿què arrogantes, còmo se creen ya escogidos por Dios? Bueno, no es arrogancia es simplemente una realidad, desde el momento en que seguimos a Cristo nos dicen las escrituras que èramos elegidos y bendecidos con bendiciones celestiales desde antes de la creación del mundo (Efesios 1:3-4). Siendo así, es que, aunque Dios tarde en nuestras peticiones de oración las respuesta llegaràn a su debido tiempo. Y es màs, cuando lleguen no traerán lamentaciones y dolores con ellas como sì le sucede al impìo. Entendamos algo, cuando el impìo cree que lo que obtiene lo obtiene por clamar a Dios, no es así, lo que obtiene es el simple producto de sus malas acciones por eso son tan efìmeras y acarrean dolor, porque no traen la bendición de Dios.

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