jueves, 17 de marzo de 2016

La aprobaciòn de Dios.

"Cuando el Señor aprueba la conducta de un hombre, hasta con sus enemigos lo reconcilia".
(Proverbios 16:7).

Todos tenemos personas que no están en armonía con nosotros, algunos de esos individuos llegan a ser nuestros enemigos. Esto es algo que se ve muy comúnmente en cuestiones de trabajos, de privilegios en algún lugar, problemas personales o familiares. Pero, para que una diferencia se vuelva enemistad requiere de dos personas, de dos conductas, y, allì, es en donde nosotros podemos hacer la diferencia. Que nosotros no querramos seguir el juego.

Dios desea que si hay algún problema con alguien, que ese problema no sea por nuestra causa, la escritura nos dice de èsta forma: "En cuanto de vosotros dependa, estad en paz con todos"  (Romanos12:18). Y, ¿què se requiere para que el problema no dependa de nosotros?  Tener paz con Dios, tener la aprobación de Dios en còmo actuamos. Si es así, èl será quien nos defienda, èl será quien nos excuse, èl será quien mandarà a alguien o permitirá algún evento para que todos sepan que no fuimos nosotros los causantes del problema. Repetimos, en cuanto a vosotros "dependa" es el secreto para que Dios nos respalde a nosotros y no a la otra o a las otras personas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario