"Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán".
(Proverbios 16:3).
Dios desea la comodidad y la seguridad para todo el mundo, si no fuera así jamàs habrìa dado la vida de su hijo para que todo aquèl que en èl crea sea salvo para siempre. Pero, el ser humano tiende a creer y a desear màs en lo que mira que en lo que no mira. Y, como la vida espiritual es por fe entonces prefiere elegir los placeres de èste mundo antes que los placeres espirituales.
Así la situación, el hombre pone todas sus fuerzas en construir y en amontonar algo que cuando se muera dejarà atrás; en lo cual invertirà todas sus fuerzas para al final no llevarse nada. Dios quiere ayudarnos a que, sin dejar de construir, sin dejar de tener, sin dejar de gozar de ese fruto no invirtamos tantas fuerzas y tiempo en ello. Para eso, nos aconseja que consultemos con èl primero antes de emprender cualquier empresa. Que estemos seguros que èl aprueba nuestros proyectos. Que estemos seguros que èl està con nosotros en el asunto. Que no estamos haciendo nada que no estè dentro de los planes eternos que èl tiene para nosotros y los nuestros. Pues hemos de saber que lo que nosotros hagamos afectarà a nuestras generaciones. Así como se oye... a nuestras generaciones no sòlo a nosotros, y eso, es una gran responsabilidad.
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