lunes, 29 de febrero de 2016

La ira.

"El que es iracundo provoca contiendas; el que es paciente las apacigua".
(Proverbios 15:18).

En la vida nos toca pasar, y en ocasiones muy seguido, por situaciones de injusticias o de abusos por parte de gente que se cree màs que los demás; en una simple fila del banco, en un parqueo del comercial, o en cualquier tienda vemos personas que no respetan el orden. Eso nos molesta y se han dado ocasiones en que esa molestia llega a tanto que nos enfurece. Ese tipo de emociones debemos luchar por controlarlas pues como decían los abuelos: "Muchos están en la cárcel o el cementerio precisamente por no controlar la ira".

Dios desea que su pueblo, los que nos decimos llamar cristianos, controlemos nuestras emociones y en èste proverbio de hoy se nos habla específicamente de la ira. Dejarse llevar por la ira es estar en contra del Espíritu de Dios. Pues se nos enseña en la escritura que el Espíritu de Dios lo que nos imparte es un espíritu de paz, de amor y de dominio propio (2ª Timoteo 1:7). Y, còmo podemos demostrar paz, si peleamos; còmo podemos demostrar amor, si nos enfurecemos; y, còmo podemos demostrar dominio propio, si nos liamos a palabras o golpes con alguien? En cambio se nos dice que: "Una palabra dulce, aplaca la ira".

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