"El temor del Señor es un baluarte seguro que sirve de refugio a los hijos de Dios".
(Proverbios 14:26).
Las personas que en alguna medida nos dedicamos a la construcción en naciones tan telúricas como en Latinoamèrica, cada vez que pensamos en construir algo, tratamos en la medida de nuestras posibilidades y recursos hacer la construcción lo màs sòlida posible. Pensar en la seguridad en lugares en donde cualquier dìa hay un terremoto fuerte es prioridad. Por ello se piensa en zapatas; soleras corridas; soleras de cuatro o seis hierros; columnas no muy distantes la una de la otra; buena mezcla de cemento, arena y piedrín, etc.
En lo espiritual, con el terremoto de tentaciones que encontramos hoy en dìa por medio de la tecnología; distractores en los factores políticos, econòmicos y sociales, etc. Si no nos tomamos de la mano de Dios (ya expresamos en otra ocasión que el temor a Dios no es "miedo" sino un respeto reverente), vamos a sufrir un descalabro o destrucción total, como una casa mal construida lo sufre a la hora de un movimiento fuerte de la tierra. Un baluarte, es definido como una "construcción sòlida" que nos puede servir de refugio. Què mejor baluarte espiritual, y por supuesto refugio, que el temor de Dios, què mejor seguro que estar tomado de su mano cada dìa.
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