"En la casa del justo hay gran abundancia; en las ganancias del malvado grandes problemas".
(Proverbios 15:6).
Conocemos personas "justas", o sea, personas a las cuales Dios llama "mi pueblo" que han pasado o están pasando momentos difíciles en lo que respecta al renglón económico familiar, lo que en términos de la teología moderna se denomina "El cìrculo económico familiar", que no es màs que el renglón o la agenda de pagos mensual que una familia tiene como mínimo, entiéndase agua, luz, gasolina, alimentos, colegios, etc. Sin embargo, el hecho de estar pasando esa crisis, no implica necesariamente que es una consecuencia del pecado.
¿Por què lo decimos? ¿Acaso para "justificar" que también nosotros lo hemos pasado? ¡NO.! El mismo verso nos da la respuesta: "en las ganancias". Sì, cuando las ganancias provienen honestamente, Dios las bendice, y aùn y cuando, para nosotros sea poco y nos de la sensación de una "crisis económica", Dios se encarga de que nos sean "suficientes" para el momento en que estamos viviendo (aùn y cuando no lo entendamos). Pero, cuando las ganancias provienen deshonestamente nos dice que: "traen consigo grandes problemas". Dios es bueno, por lo tanto no nos manda nada malo, lo que sucede es que lo que nos manda para nosotros puede ser "agradable" o "desagradable", pero no implica necesariamente que sea malo. El secreto para soportar lo que consideramos una "crisis económica" en nuestra familia es el "contentamiento", al menos es el consejo del Apóstol Pablo: "He aprendido... nos dice" (Filipenses 4:12).
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