"Es un pecado despreciar al prójimo; dichoso el que se compadece de los pobres".
(Proverbios 14:21).
En una ocasión un muchacho imprudente llegó delante de un mecànico al cual tratò con desprecio, el mecànico lo atendió con humildad y sencillez, y cuando el trabajo estuvo terminado y se preguntò por la adeudado. El mecànico le respondió, eso no es aquí conmigo, eso es en la oficina. Pero el mecànico se limpìo las manos, fue a la oficina, la abrió, se sentò en la silla principal, sacò las facturas y le cobrò, pues era el dueño del taller, no hay que mencionar la humillación que sufrió el muchacho imprudente y arrogante. Alguien cuando èramos niños nos enseñò lo siguiente: "Ten cuidado còmo tratas a las personas, porque nunca sabes a quièn tienes delante de tì".
Hay un refrán popular que resa: "Como te veo te trato". En lo espiritual eso NO puede ni debe aplicarse, pues hasta en el mismo Cristo fallò. Si los religiosos de esa época hubieran descubierto con quièn estaban tratando, no conspiran para asesinarlo. La lección quizás sea que no debemos menospreciar a nadie por los pocos recursos que tenga o que aparente tener. La misma escritura nos señala que tampoco debemos tratar especialmente a quien tiene recursos, a todos con respeto eso sì, pero hemos de entender que delante de Dios cuando estamos vivos todos somos iguales ya no digamos después de muertos. Es màs, después de muertos habrán muchos que habiendo sido "pobres" de èste lado, serán màs que muchos que fueron "ricos". Meditemos.
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