lunes, 1 de febrero de 2016

Destucciòn o prosperidad.

"La casa del malvado será destruida, pero la morada del justo prosperarà".
(Proverbios 14:11).

Cuando las escrituras se refieren a ciertos temas sabemos que està hablando en términos simbólicos, ejemplo: cuando habla de la iglesia, no se refiere a las paredes; cuando habla del hombre, no se refiere sòlo al tèrmino masculino; y cuando habla de la casa, no se refiere a una construcción. Por lo cuàl, podemos entender que todos los términos se refieren a personas. Pues bien, nos dice que cuando uno actùa con maldad, uno será destruido; pero, si actùa con bondad, uno será prosperado. Y añade: "La prosperidad, cuando viene de Dios no añade angustia alguna". (Proverbios 10:22).

"Dios no es ni puede ser malo" dicen algunas personas que no les gusta respetar los derechos de los demás, y que quieren vivir egoístamente sus vidas. Ciertamente Dios no es malo, ni hace cosas malas, pero tiene normas, reglas, estatutos y condiciones para aquellos que hacen el bien y para los que hacen el mal. Por lo tanto, no es Dios el bueno o el malo, son las consecuencias de lo que hacemos lo que tienen una justa retribución. Lo mismo consideramos nosotros los humanos como injusto que un ladròn no sea castigado; como que sea castigada una persona por hacer un bien. Y, si nosotros los humanos somos inclinados a la lógica y a la justicia, preguntamos ¿Cuànto màs no lo es Dios?. Nuestra casa, està establecido, la destruye o la prospera Dios según nuestro sistema de vida.

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