"Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte".
(Proverbios 14:12).
Entre los consejos que nuestros bisabuelos, abuelos y padres nos daban había uno muy recurrente: "No hay que hacer cosas buenas, que parezcan malas". Luego nos explicaban que aùn de lo que el ojo mira no puede ser un testigo fiel, pues no sabe lo que no viò. Ejemplo: Uno llega de repente a una casa y encuentra al padre diciéndole al hijo "te vas ahora mismo de aquí, no puedes seguir viviendo bajo mi techo". El corazón se le estremece a uno, y uno piensa, ¡què padre màs desnaturalizado!
Pero lo que el ojo no viò ni el oído oyò, es que, el muchacho querìa vivir borracho y drogado en la casa de su padre, y èste, no permite ese tipo de actitudes bajo su techo. ¿Nos queda claro? No podemos juzgar ni siquiera por lo que vemos u oìmos. Ahora bien, Dios ha puesto lineamientos para los que nos queremos llamar sus hijos, èstos no nos permiten hacer cosas buenas que parezcan malas, y, si respetamos esos lineamientos entonces no tomaremos caminos torcidos que parezcan rectos. Sino que Dios nos guiarà por el buen camino siempre, y así, daremos un buen testimonio ante èl y ante los hombres, lo cuàl nos darà también buena estima ante todos (Proverbios 3:4).
No hay comentarios:
Publicar un comentario