jueves, 21 de enero de 2016

El buen camino.

"El que va por buen camino teme al Señor, el que va por mal camino lo desprecia".
(Proverbios 14:2).

Cuando escuchamos la palabra "desprecio" generalmente lo entendemos por desechar a alguien, por hacer de menos a una persona. Pero, desde el punto de vista bíblico se entiende en otros sentidos, por ejemplo: el desobedecer a Dios; el ignorar a Dios; el pasar indiferente a las normas, los estatutos y las leyes de vida que El nos diò (Deuteronomio 28:1). Y, cuando escuchamos la palabra "temor" la entendemos por miedo, pero bíblicamente tampoco tiene ese significado, sino màs bien se refiere a tener una "reverencia" a Dios, y esa reverencia se traduce en obediencia, en respeto, en una sumisión voluntaria a Dios.

Por ello es que, los que nos llamamos "cristianos" (porque seguimos a Cristo), no somos ni podemos ser religiosos (como lo fueron los fariseos y los saduceos que seguían tradiciones y costumbres pero sin una sumisión propia). El ser cristiano es "un estilo de vida" apegado a lo que Dios dispone para cada persona (lo que nos implica contentamiento con lo que nos da, en donde nos puso, y con quien nos puso), y al ejemplo que nos legara Cristo, sus discípulos, Pablo y todos los santos creyentes en los últimos dos mil años.

Pero para ello, lo que tenemos que tener primero es conocimiento, pues la escritura nos enseña que sin conocimiento, sin orientación... SU pueblo perece. (Oseas 4:6). Pues a Dios no le interesan las religiones ni los religiosos sino SU pueblo, prueba de ello fue Cristo que no eligió a ningún religioso como su discìpulo. Ningún religioso recibió al Espíritu Santo en el Aposento Alto. Es màs, fueron precisamente los religiosos quienes conspiraron para matarlo (todos miembros del Sanedrín...los religiosos).

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