jueves, 7 de enero de 2016

La esperanza.

"La esperanza frustrada aflige al corazón, el deseo cumplido es un árbol de vida".
(Proverbios 13:12).

¿Alguna vez alguien le ha ofrecido algo, y no le ha cumplido? ¿Ha olvidado la frustración que eso le causò? ¿Le diò gusto que lo engañaran, especialmente si eso le sucedió de niño? Seguramente que no, aùn y cuàndo, eso haya sucedido hace 50 o 60 años. Ahora bien, ¿Recuerda cuando sus padres le ofrecieron algo, y luego de cumplir usted las "condiciones", le cumplieron su palabra?

Pues, dèjenos explicarle que en lo espiritual sucede lo mismo, muchas de las promesas que Dios tiene para nosotros, no las hemos recibido porque nosotros no hemos cumplido con las condiciones establecidas. Podemos sentarnos en una esquina de nuestra casa o de la iglesia a "declarar" lo que queramos , pero, si no cumplimos con las condiciones establecidas no lo recibiremos. Dios es bueno  tiene, puede y quiere complacernos, pero como buen padre no complace a desobedientes, a mentirosos, a abusadores, a engañadores, a indisciplinados, ni mucho menos a vagos. De lo contrario estaría siendo un mal padre al alcahuetearnos. Y preguntamos: ¿Ha estado usted alguna vez al lado de un niño alcahueteado en una clínica, en un super o un restaurante? ¿Lo recuerda con agrado?

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