"La luz de los justos brilla radiante, pero los malvados son como lámpara apagada".
(Proverbios 13:9)
Dice la escritura que la luz de los justos es como la luz de la aurora, que va de aumento en aumento hasta que el dìa es perfecto. Así debiera de ser la "vida" del creyente. Un creyente no debiera de andar publicando que es creyente, debiera de notársele que es creyente. Nosotros los que creemos y publicamos noticias celestiales en el nombre del Señor, no tendríamos que andar contándole a todos que somos "creyentes para la gloria de Dios". ¿Què es eso? ¿Acaso usted mira a un policía o a un bombero con su uniforme, diciéndole a todo mundo que es un policía o un bombero?
La vida de un creyente debiera de hablar por sì sola, no por medio de la lengua propia del creyente. A donde vayamos, la gente debiera notar una diferencia entre los mundanos y nosotros. No mintamos, no robemos, no adulteremos, seamos correctos, honestos, pulcros, bien intencionados, etc. mostremos cualidades que el mundo no practica. Devolvamos lo que encontramos tirado, consolemos, sirvamos, compartamos, participemos de las penas de los demás no sòlo de los privilegios, etc. Esa es la luz en aumento del creyente, esa es la diferencia entre la oscuridad y la luz de que habla la escritura.
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