miércoles, 20 de enero de 2016

La mujer sabia.

"La mujer sabia edifica su casa; la necia, con sus manos la destruye".
(Proverbios 14:1).

¡Cuàntas mujeres no sueñan desde niñas tener su hogar! Son raras las niñas que no juegan a tener un hogar desde pequeñitas, se gozan sus muñecas, se gozan una casita de juguete ya sea formal o informal. Pero, si no son bien instruidas por alguien superior como la madre, la abuela, una buena tìa, una buena maestra, una buena esposa de líder, cuando son mayores no saben edificar su hogar.

A los hombres se nos acusa mucho pero mucho de machistas, pero no fue el hombre quien impuso las leyes y las normas para una mujer sabia, sino Dios. Y, si nosotros leemos el proverbio 31 de los versos 10 al 30, tendríamos que declarar a Dios como el primer machista de la historia según el criterio humano. Fue èl quien determinò las labores para la mujer sabia, no el hombre. Para el hombre implantò el trabajo duro, la obligación de tratar a la mujer con amor y de no abandonar a los hijos. Pero la casa no la construye el hombre sino la mujer... dice DIOS. La mujer "necia" según Dios no es la mujer "terca" que el hombre señala, sino la mujer "desobediente" a Dios con sus labores, la que duerme o se va a la calle sin atender su casa. Y, de la misma manera el hombre "necio", es aquèl que no cumple con sus obligaciones, las cuales no implican tan sòlo ser proveedor de recursos sino también parte de edificar la casa.

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