"Por falta de conocimiento mi pueblo perece".
(Oseas 4:6).
Toda la humanidad està catalogada dentro de uno de los tres grupos de personas que la escritura determina. Para unos hay una ley, para otros hay otra ley y para el tercero simplemente no hay ley. Ayer vimos còmo el conocimiento o la falta de èl es la que construye o destruye al pueblo de Dios. Ese pueblo de Dios iniciò hace casi cuatro mil años con la elección de un personaje en la biblia, escogido por Dios mismo, èste fue Abraham. Antes de Abraham no había pueblo escogido por Dios, sino sòlo descendencia de Dios. Hablamos de Adàn y Noè.
Luego de ser elegido Abraham, en tiempos de Moìsès se le diò un conjunto de leyes, las cuales debía de cumplir "solamente" el pueblo descendiente de Abraham, al cual Dios llamò Israel. Ningún otro pueblo debía de cumplir esas leyes. A èstas leyes, Dios, no los hombres, lo llamò El Antiguo Pacto, no lo confundamos con el Antiguo Testamento. Pues las leyes eran compuestas solamente por el Pentateuco, que es el conjunto de cinco libros escritos por Moisés y dictados directamente de labios de Dios en Monte Sinaì.
Al venir Cristo, como Dios lo habìa prometido a Abraham y luego reiterado en Isaías, esas leyes cambiaron, pero entendamos que esas leyes eran los cinco libros del Pentateuco NO TODO EL ANTIGUO TESTAMENTO. Por ello, NO podemos anular el Antiguo Testamento, pues, repetimos, solamente las leyes fueron cambiadas. Asì que, el primer grupo de personas que la escritura nos muestra son los Judìos. Y, para ser judío usted tenía que haber nacido en Israel, de padres Israelitas, y llevar sangre israelita en sus venas. Todos los demás pueblos no podían ni ser judíos ni ser salvos, pues era un privilegio de los descendientes de Abraham por elección Divina, no por elección personal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario