lunes, 18 de enero de 2016

La correcciòn.

"No corregir al hijo es no quererlo, amarlo es disciplinarlo".
(Proverbios 13:24).

Si nosotros nos equivocamos en una tarea o encomienda de nuestro trabajo, lo tenemos que corregir pues de lo contrario perderemos el empleo o dinero. Si estamos en una tarea importante como por ejemplo construyendo una casa, y, nos equivocamos en algo, lo corregimos, pues de lo contrario màs adelante tendremos problemas màs serios.

Entonces, preguntamos, ¿Si vemos algo malo en nuestros hijos, los dejamos así nada màs? ¿No buscamos una solución para que el dìa de mañana el problema no sea mayor? ¿Acaso nuestros hijos no son màs importantes que el empleo que desempeñamos, que el dinero que ganamos o perdemos? Corregir (no maltratar ni martirizar) a los hijos es un síntoma de amor, demostrémosles ese amor haciendo de ellos hombres y mujeres de bien. Pero sobre todo DEMOS EJEMPLO pues sòlo con palabras no lo vamos a lograr.

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