martes, 12 de enero de 2016

La prudencia.

"El prudente actùa con cordura, pero el necio se jacta de su necedad".
(Proverbios 13:16).

Prudente, es una persona que "analiza" los riesgos que conlleva una situación o circunstancia; y cordura, es su "capacidad" de pensar y actuar bien según esa situación o circunstancia. Una persona que se dice creyente, debe luchar constantemente por tener èstas dos virtudes o cualidades, pues el apóstol Pablo lo dijo muy claramente: "Somos como cartas del Señor, abiertas a todo el que nos rodea", por lo tanto lo que "digamos" tiene que estar de acuerdo con lo que "hagamos" de lo contrario menospreciamos el nombre de nuestro Dios.

Una de las razones por las cuales el nombre de nuestro Dios està devaluado, es por el hecho de que los creyentes no nos hemos esforzado por demostrar que lo que decimos de Dios es cierto, pues no lo ven reflejado en nuestras vidas. El grueso de la gente del mundo piensa que la iglesia es un medio de vida económico para muchos (que reconocemos que lamentablemente si lo es para algunos); que la iglesia es para ignorantes; que la iglesia es no para ovejas sino para borregos. ¿Por què? Porque nosotros no damos un testimonio verdadero, convincente, certero, vivimos "exactamente" como vive el mundo. Lo mismo admiramos una mujer ajena con la misma lascivia que lo hacen en la calle los no creyentes, que declamamos un verso bíblico con làgrimas en los ojos. NO DEVALUEMOS EL NOMBRE DE DIOS. Seamos prudentes y vivamos con cordura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario