lunes, 11 de enero de 2016

El buen juicio.

"El buen juicio redunda en aprecio, pero el camino del infiel no cambia".
(Proverbios 13:15).

En la escritura el buen juicio no implica que uno va a andar "juzgando bien" a las personas, sino màs bien se aplica a tomar buenas decisiones. Y, la única forma que uno tiene de tomar buenas decisiones es estar bajo la mano y cobertura de Dios. Si uno decide sin el apoyo de Dios le pueden suceder dos situaciones: la primera, que es la màs segura, que uno se equivoque; y la segunda es todavía màs dañina, pues si el resultado le da positivo uno llega a creerse que "para què necesita a Dios".

Cuando usted està asesorado por Dios, el resultado de sus decisiones hace que otras personas se acerquen a usted a pedirle ayuda. ¿Acaso no vemos eso en las escrituras? Josè y Daniel son excelentes ejemplos de ello. Y dice la escritura que cuando tenemos buenos juicios estaremos delante de reyes, de gobernantes y de gentes importantes.  ¿Por què? Porque nosotros tendremos las soluciones que se necesitan para ese momento especìfico, ¿no fue eso lo que sucedió con Josè y Daniel?

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