"El justo come hasta quedar saciado, pero el malvado se queda con hambre".
(Proverbios 13:25).
En una ocasión una persona con mucha arrogancia hizo gala de sus recursos, y un simple empleado de comercio lo dejó con la boca en silencio cuando le respondió: "No es rico el que mucho tiene, sino el que poco necesita". ¿Cuànto dinero o bienes materiales necesitamos tener para ser felices, si en la calle encontramos personas que no tienen casi nada, y sonríen màs que nosotros?
El dinero, los bienes materiales, una carrera, una billetera llena, una esposa-o guapos, una casa enorme, etc. NO NOS GARANTIZAN la felicidad. Pues el estar "saciado" solamente lo da Dios. No creamos que estar saciados solamente se trata de no tener hambre, también se trata de estar con "contentamiento" en el lugar que Dios nos tiene; con la compañía que Dios nos tiene; con los anhelos que Dios nos tiene; con las luchas que Dios nos tiene; y aùn, con las necesidades o limitaciones que Dios nos pueda tener en èste momento. ¿Podemos decir Amèn? Si creemos y decimos amèn, seremos como aquèl siervo que en lo poco es fiel, y en lo mucho, será puesto.
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