"Por falta de conocimiento mi pueblo perece"
(Oseas 4:6).
Un segundo grupo de personas que la escritura reconoce son los gentiles. Las escrituras se refieren a ellos como los pueblos ajenos a la nación judía. Es decir, todas aquellas naciones que no descendían de Abraham luego de que Dios le escogiera, pues hemos de mencionar que Abraham era también un gentil, hasta la elección por parte de Dios (vea Josuè 24:1-3).
Todas èstas naciones tenìan las leyes de los hombres, es decir sus propias leyes, pero no tenìan la ley de Dios, y por lo tanto, nunca estuvieron en obligación de cumplirla. Ninguna nación que no fuera Israel tenía obligaciones para con Dios pero tampoco tenía privilegios, es decir, ninguna nación podía ser salva. Ese era un privilegio de los descendientes de Abraham.
Pero, lamentablemente para el pueblo escogido por Dios, èstos no cumplieron con lo establecido para ellos, así que Dios hizo una promesa que quedó registrada en el libro de Jeremías 31:31-33. Y, esa promesa era un NUEVO PACTO. Esa promesa o pacto indicaba que de dos pueblos, Dios haría un sòlo pueblo. Por lo tanto, èste pacto iba a dejar obsoleto y caduco el anterior (vea Hebreos 8:13). Y èsta promesa es la que nos lleva al tercer grupo de personas.
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