"Hay quien prende ser rico, y no tienen nada; hay quien parece ser pobre, y todo lo tiene".
(Proverbios 13:7).
Hoy, estamos terminando un año más en nuestra efímera vida, hay quienes han vivido 20, 30, 40 y otros ya somos ancianos, pero a todos se nos ha ido la vida un poco rápido. Muchos entre nosotros podríamos medir el gozo, el éxito, la felicidad por lo que el Señor nos ha permitido alcanzar en lo material, a nosotros se refiere la escritura en éste pasaje. Muchos nos creemos ricos por lo que hemos acumulado. Pero ¿Mira Dios eso como riqueza?
La riqueza de un hombre está en su tiempo pasado a los pies de Cristo; la riqueza de un hombre está en lo que ha logrado conocer el corazón de Dios; la riqueza de un hombre está en la obediencia y la guía que ha podido obtener por dejarse tratar por el Espíritu Santo. Cualquier otra situación que uno crea riqueza, simplemente es un espejismo y un autoengaño. Y, en lo material pues más claro no se puede decir: uno puede tener todo lo que quiera, pero si no tiene amigos sinceros y honestos; si no tiene una familia unida; si no tiene una relación amigable con todos los que le conocen o rodean... también es autoengaño pues pretende ser rico pero no lo es. Hay quienes parecen pobres pero tienen más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario