jueves, 3 de diciembre de 2015

Amar la disciplina.

"El que ama la disciplina, ama el conocimiento".
(Proverbios 12:1).

No hay renglón de la vida que no amerite disciplina si es que la meta es el éxito. El triunfo no se alcanza sin disciplina. Un estudiante no llega a ser un profesional si no tiene disciplina para los estudios, y no llega a graduarse con grandes honores si su disciplina no es extrema. Un atleta no conquista la medalla de oro en unos juegos mundiales por casualidad, si no tiene una disciplina extrema es imposible que lo logre.

Dios desea que en lo espiritual también tengamos esa disciplina, en los caminos del Señor esa disciplina, esa dedicación no la vamos a tener si perdemos lo que en el medio de los creyentes conocemos como "el primer amor". Si no vivimos cada dìa como vivìamos los primeros días en que tuvimos conocimiento de que Dios nos había tomado en cuenta entre los suyos, jamàs, pero jamàs tendremos la disciplina de madrugar para estar con èl antes que con cualquier otro ser vivo. No logramos comprender còmo, las personas se levantan, se acicalan, se van al trabajo sin estar un tiempo con Dios, y cuando les pasa algo malo preguntan: ¿Por què a mì?  No piensan en el Señor sino hasta que algo malo les sucede.

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