"Cada uno se sacìa del fruto de sus labios, y de la obra de sus manos recibe su recompensa".
(Proverbios 12:14).
Estamos tan impresionados de còmo el Señor nos vive sorprendiendo. Como lo hemos predicado desde èsta ventana muchas veces, en el Señor no hay "suertes", no hay "coincidencias", ni "casualidades", en èl hay "propòsitos y planes ya establecidos" y nadie ni nada los puede cambiar. Hoy se nos enseña que según lo que hablamos, que según sean nuestros pensamientos y deseos, así serán el fruto y las recompensas que recibiremos, y, por si fuera poca cosa, es el mensaje número 300 de èste año (300 es el número bíblico que significa caminar con Dios).
En los planes de Dios estaba el que hoy, que èste blog cumple 7 años de haber salido a luz, toque el verso que tocò. Pues hemos visto en estos siete años muchas bendiciones en las contadas personas que lo leen. Nos cuentan de nuevos nacimientos en el Señor; de sanaciones; de milagros; de respuestas a las modestas oraciones que continuamente hacemos; de respuestas a nuevos trabajos; y, algunos nos han narrado còmo vieron la luz en algunos temas. Y esas, para nosotros son recompensas preciosas que sabemos vienen del corazón de nuestro amante Padre celestial. ¡Gracias Padre!
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