miércoles, 23 de diciembre de 2015

El perezoso.

"El perezoso no atrapa presa, pero el diligente ya posee una gran riqueza".
(Proverbios 12:27).

Por siglos se ha enseñado a la humanidad que un perezoso es aquèl que "no hace nada", aquèl a quien todos tienen que servir porque èl es incapaz de hacer algo. Bueno, ese concepto no deja de tener una buena dosis de verdad, pero en realidad, un perezoso también es aquèl que: "se sienta a esperar que los sucesos pasen porque èl lo desea o porque son sus sueños y porque ya se lo pidió a Dios, pero èl no da el primer paso para que se realicen`".

Todos nosotros nos podemos hincar, incluso, a pedirle a Dios por horas y por días para que nos de algo, pero eso no sucederà si nosotros no hacemos lo que tenemos que hacer. Podemos declarar con fe que seremos ricos, que seremos sabios, que seremos cualquier cosa, pero si no actuamos... eso no sucederà. Lo hemos dicho infinitas veces desde èsta ventana, a Dios le podemos pedir una vaca, y èl nos la darà, eso es casi seguro... pero lo que si ès seguro cien por ciento es que èl NO BAJARÀ A ORDEÑARLA.

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