"Al justo no le sobrevendrà ningún daño, pero al malvado lo cubrirà la desgracia".
(Proverbios 12:21).
Dios, nuestro Dios, es bueno, por lo tanto todo lo que hace, permite que pase, o evita que pase es bueno para nosotros (ver Isaías 55:8-9). Así, nada de lo que nos sucede a sus hijos es malo. Lo que nos sucede puede ser "agradable" o "desagradable" para nosotros, pero no malo. Muchos podrán decir que fue malo para Noè el Dilubio, pero al final èl quedó solo con santos sobre la tierra; que para Job fue injusto perder todo en tan poco tiempo, pero al final conoció a Dios como no lo había conocida màs que de oìdas.
Para nosotros sucederà igual, muchas situaciones desagradables habrán en nuestra vida, pero el resultado será muy diferente al resultado de los impíos que pasen la misma prueba que nosotros. Muchos somos los viudos y viudas por el cáncer, o por virus, o por otras enfermedades, pero los creyentes hemos sido exponenciados a servir a Dios mientras que los impíos se han quedado sentados en una esquina llorando sus penas. Dios es bueno, y todo lo que nos sucede es para bien, pueden ser experiencias agradables o desagradables, pero nunca malas. Amèn.
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