"El que labra su tierra tendrá abundante comida, pero el que sueña despierto es un imprudente".
(Proverbios 12:11).
Parecía y lo han hecho parecer por siglos una maldición, pero fue una consecuencia del pecado: "Y de ahora en adelante, te ganaràs el pan con el sudor de tu frente". Para una persona correcta, para una persona que dice amar a Dios y que cumple con sus mandamientos y estatutos, simplemente, no hay pan fácil. Viene con la bendición de Dios pero el pan no es fácil, porque el trabajo es duro para quienes lo queremos realizar. Así fue progetizado: Y te saldrán espinas y abrojos.
Que el Señor nos da gozo y alegría, y, además grandes satisfacciones por trabajar eso son otros diez pesos como dicen por allì. Pero volvemos a repetir las sabias palabras de Pepe Mujica, expresidente de Uruguay: "El que no trabaja, come del que sì trabaja... y eso es pecado". Pablo lo dijo de una manera màs excelente: "Nosotros no vivimos como ociosos entre ustedes, ni comimos el pan de nadie sin pagarlo. Al contrario, dìa y noche trabajamos arduamente y sin descanso para no ser una carga a ustedes. Y lo hicimos así, no porque no tuviéramos derecho a tal ayuda, sino para DARLES BUEN EJEMPLO". (2ª Tesalonicenses 3:7-9). En otras palabras, el que no trabaja para comer, da mal ejemplo.
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