viernes, 4 de diciembre de 2015

El favor de Dios.

"El hombre bueno recibe el favor del Señor, pero el intrigante recibe su condena".
(Proverbios 12:2).

El favor de alguien. ¿Se ha dado cuenta usted còmo reciben a los embajadores de las naciones en otras naciones? Es todo un "protocolo", primero honores porque les recibirán sus cartas de acreditación; luego, honores porque representan a toda una nación; luego honores porque se supone es una persona preparada y especialmente recomendada por su pulcritud, honorabilidad, capacidad... en otras palabras, un embajador no puede ser cualquier persona.

Ahora bien, nosotros los creyentes, tenemos el favor de Dios, eso significa que no somos embajadores de hombres sino somos "embajadores de Cristo", recuerde: "somos parte de la GRAN COMISIÒN", nosotros somos "comisionados (embajadores) de Cristo". Por ello debemos ser pulcros, honorables, capaces, etc. No podemos andar fumando, bebiendo, teniendo màs de una mujer, vulgares, patanes, descuidados, vagos, etc. Simplemente, rebajaríamos a Cristo. ¿Sabe usted por què destituyen a los embajadores de las naciones? Pues porque cometen errores, nosotros no debièramos cometer errores siendo embajadores de Cristo. Y, cuando los cometamos debièramos enmendarlos lo màs pronto posible ¿Amèn?

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