"Al necio le parece bien lo que emprende, pero el sabio atiende al consejo".
(Proverbios 12:15).
Uno de los grandes privilegios que tiene el hombre, y, especialmente nosotros los creyentes, es el hecho de que podemos pedir consejos antes de iniciar cualquier actividad. Y Dios, desea que consultemos. Por ello nos dejó mensajes como èste: " En la multitud de consejeros està la sabiduría" (Proverbios 11:4). Pero notemos algo importante, dice: que en la multitud de "consejeros" no en la de "consejos". ¿Què significa eso? Pues simplemente que tenemos que tener dos o tres opiniones "antes" de emprender algo no "después",y que, la responsabilidad del resultado será nuestra no de quien consultamos.
Ahora bien, muy distinto es pedir "consejo" que notificarle a alguien superior lo que hemos decidido hacer. Y peor aùn es, llegar con esa actitud, y, si por coincidencia quien nos da el consejo "coincide" con nuestra decisión decir que èl nos "autorizò" y està de acuerdo en lo que hemos decidido. Las decisiones son nuestras y por lo tanto la responsabilidad también lo es. Pero el sabio atiende al consejo, y el necio, tan sòlo cree, que lo que emprendió es bueno...Dice Dios.
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