viernes, 27 de noviembre de 2015

¡Ay de aquèl que acapare!

"La gente maldice al que acapara el trigo, pero colma de bendiciones al que gustoso lo vende".
(Proverbios 11:26).

Si alguna clase social es maldecida constantemente por los pueblos, son aquellos que tienen monopolios. Antiguamente la gente con codicia tenía bodegas y especulaba con los productos, hoy, las familias tienen monopolios con los cuales, aùn y cuando, no acaparen, siempre son explotadores de los pueblos pues en contubernio con los gobiernos de turno imponen el precio que màs les conviene a sus productos.

Ciertamente sin capital no hay mercado, pero un capital manejado sin codicias hace que las naciones bendigan a sus dueños, y, como dice la escritura (no lo inventamos nosotros) por el contrario si acaparan o especulan los pueblos los maldicen y Dios también. Si usted observa un poco a esas familias verà las grandes tragedias que los rodean, divorcios carísimos; homosexualismo, lesbianismo, alcoholismos extremos, drogas, estafas de cuello blanco, asesinatos entre ellos mismos, etc. Pues los hombres nos podemos burlar de los hombres por algún tiempo, pero de Dios, jamàs.

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