"Sin dirección, la nación fracasa; el éxito depende de los muchos consejeros".
(Proverbios 11:14).
Mucho gente cree en la suerte, en las coincidencias, u otras teorías. Nosotros los creyentes solamente debemos confiar en que los planes y los propósitos son de Dios en, por y para nosotros. En otro sentido, son muchos los que se proponen algo y se quedan a medio camino por no hacer las consultas debidas a Dios. Hoy, èste mensaje queremos dedicárselo especialmente a Dios, quien en su grande misericordia nos permitió iniciar un proyecto y verlo culminado.
Pareciera una coincidencia, un golpe de suerte, o mejor aùn, algo rebuscado, pero no es así. Si alguien mira la secuencia de lo que hemos venido compartiendo verà que èste mensaje es consecuente y consecutivo a los anteriores, y, como prueba, el dìa de ayer no hubo mensaje precisamente por el cambio. ¿Què cambio? Pues el Señor en su misericordia nos permitió iniciar el proyecto de un apartamento nuevo que hoy estamos estrenando, y desde el cuàl, para honra, gloria y testimonio de y para Dios compartimos con usted. También el Señor quiso darnos su bendición para que el banco nos diera un financiamiento còmodo, el cual primeramente Dios pagaremos con nuestro negocio de bienes raíces.
Sin dirección, la nación fracasa, por lo tanto, con dirección la nación triunfa. Ese es el mensaje que queremos enviar hoy. Si nosotros pudimos con Dios, ese mismo Dios lo hará con usted. No importa los fracasos que tuvimos en el pasado, hoy, el Señor nos diò el triunfo. No importa los fracasos que usted pudo tener en el pasado... Hoy el Señor le puede, le quiere, y tiene con què darle el triunfo. ¿Amèn?
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