"Pasa la tormenta y desaparece el malvado, pero el justo permanece firme para siempre".
(Proverbios 10:25).
Es impresionante còmo, Dios, compara la vida y las acciones de los malvados con una tormenta. En todas las localidades en donde los políticos son corruptos, los delincuentes no son castigados con penas severas ni de muerte, en donde la impunidad campea como debiera campear la justicia, vemos que pareciera que viviéramos en una tormenta, y de aquellas tormentas espantosas que uno quisiera terminaran pronto.
En cambio, en las localidades en donde se alaba el nombre de Dios, en donde se respetan sus leyes, normas y estatutos, vemos que la gente vive con contentamiento, tranquila y en paz. Son lugares en donde mucha gente quisiera vivir pero quizás por las distancias o por las faltas de oportunidad de trabajo no se trasladan. Ahora bien, nosotros, somos gente bendecida por Dios que puede vivir en medio de la tormenta y en paz, Noè es el mejor ejemplo. Por ello, y hablando de otro tema, es que no creemos en la doctrina del arrebatamiento "antes" de la gran tribulación, Dios no tendría la oportunidad de mostrar su gran poder como lo hizo con Noè.
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