"Cuando el justo prospera, la ciudad se alegra; cuando el malvado perece, hay regocijo".
(Proverbios 11:10).
En los estudios de la escritura podemos aprender que hay dos voluntades de Dios, la primera es la voluntad "perfecta" (lo que èl quiere que se haga) y la segunda la voluntad "permisiva" (lo que èl permite que se haga). La voluntad perfecta es la que està dentro de los planes de Dios para sus planes inmediatos, pero la voluntad permisiva es la que esta para los planes futuros de Dios. ¿Còmo así? Nos preguntaremos.
La voluntad perfecta de Dios es bendecir y prosperar a todos, y, bendecirnos y prosperarnos con todo lo que èl puede, tiene y quiere, así bendice y prospera al justo y èste actùa para el bien personal, para el de su familia y para el de los que le rodean, esto trae alegría y paz a una localidad. Pero Dios en su voluntad permisiva hace que algunos impíos también sean bendecidos y prosperen en dinero, en poder y en posición, pero èstos como actúan egoístamente lo que traen es desgracia, mal estar y fechorías. Eso quita el contentamiento en una localidad, sin dejar de estar dentro de los planes de Dios como explicamos antes. Por ello dice la escritura que cuando mueren los impìos, la ciudad se alegra.
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